Algunos tópicos literarios que encontramos en la novela romántica

  • Hacemos un repaso de algunos de los tópicos más utilizados en el género romántico
  • Situaciones repetitivas abordadas desde diferentes perspectivas que nos hacen intuir como podría desarrollarse la historia.

Seguro que alguna vez has escuchado a alguien decir eso de que ya está todo inventado. Una frase que trata de minar todo ápice de creatividad, porque inventar algo nuevo no es tarea sencilla y para lograrlo hay una parte muy importante de actitud. Y eso mismo ocurre cuando se trata de contar una buena historia, de crearla, de escribir un libro que se diferencie de los demás. Sin embargo, incluso los mejores y más aclamados títulos incurren en tópicos en los que es prácticamente imposible no caer.

De hecho, involuntariamente, cada vez que leemos tratamos de imaginar lo que sucederá en las páginas siguientes, cuál será el rumbo de la historia. Nos pasa esto porque tenemos ciertos patrones establecidos, ejemplos de otras historias que podrían tener puntos comunes y que dan rienda suelta a nuestra imaginación. Y no solo ejemplos de otros libros, sino también del mundo del cine y las series, que por supuesto, son los reyes de los tópicos.

Si hay un género en el que se repiten muy y mucho los clichés es en el romántico. En las siguientes líneas nos detendremos en algunos de los recursos más utilizados y, coloquialmente hablando, quemados por el género.

El personaje masculino: Por regla general, salvo excepciones, el chico de la novela es guapo, alto y musculoso. Suele ser distante y serio, y solo la protagonista consigue hacerle cambiar de actitud y adentrarse en sus pensamientos más reservados. Además, normalmente tiene algún tipo de trauma del pasado que le ha hecho ser de esta forma. Su perfume u olor personal también son muy característicos y nunca pasan desapercibidos por la protagonista en cuestión. Otro patrón muy recurrente es que el personaje masculino sea el típico chico rebelde, que actúa a contracorriente y no se compromete con nada ni nadie.

El personaje femenino: Ellas también encarnan muchos roles diferentes y repetitivos. En primer lugar, ella es el patito feo y torpe a la que las cosas nunca le han salido bien, y que suele pasar desapercibida. Por supuesto, a lo largo de la novela se convertirá en el cisne que los lectores esperan. De hecho, el cambio de imagen suele ser una de las claves de su éxito. Por otro lado, también se repite mucho el supuesto en el que ella es de familia humilde y se enamora de un hombre cuya posición social hace imposible su romance.

La manera de conocerse entre los protagonistas también suele ser un punto de partida muy repetido en el género. Entre una infinidad de ejemplos, suele suceder que ella se acabe de mudar a la ciudad y no conozca a nadie. Que sea nueva en algún tipo de organización, ya sea el trabajo, el instituto o las clases de pintura a las que se ha apuntado, y allí esté él, o viceversa. También es muy común que se conozcan en una situación de lo más incómoda, como por ejemplo, que ella lleve un café y choquen de frente derramándolo sobre la camisa de él, o al revés.

Haciendo referencia al dicho de que del amor al odio, hay un paso, y a la inversa, suele ocurrir que, como punto de partida, los protagonistas no puedan ni verse. De hecho, es la propia enemistad lo que les acaba uniendo y llevando a través de una serie de situaciones gracias a las cuales finalmente descubren que están loca y perdidamente enamorados el uno del otro.

Por si todos estos clichés fuesen pocos, siempre se repite un patrón a lo largo de la historia, y suele resumirse en lo siguiente: se conocen, se enamoran, algo les impide estar juntos, se separan, y finalmente triunfa el amor. En el peor de los casos, podría cambiar el final, pero lo más habitual es que el desenlace sea feliz y a la altura de las expectativas de los lectores.

Normalmente en el punto de conflicto de la novela, suelen intervenir terceras personas o inconvenientes. Ahí entra el famoso triángulo amoroso, sin lugar a dudas el tópico por excelencia. La historia no sería la misma si ella no tuviese que tomar la decisión más difícil de su vida: quedarse con el chico bueno o con el chico malo. Y si el chico bueno es su mejor amigo, el que siempre ha estado a su lado apoyándola, ya tendríamos una historia montada. Además, siempre hay alguna razón que les impide estar juntos. Puede ser su condición económica, racial, humana, su posición social o su parentesco, entre otros tantos ejemplos. Podrían ser hermanos, pero no de sangre, profesor y alumna, jefe y empleada, o viceversa, y un sinfín de opciones que darían pie a miles de novelas románticas.

Estos son tan solo algunos ejemplos de los tópicos que un lector puede encontrar en el género romántico, pero hay muchos más, como ocurre con todos los géneros. Al final, si te gusta mucho uno en particular, ya sabes lo que puedes encontrar en él. Infinidad de situaciones repetitivas planteadas desde diferentes perspectivas con la finalidad de entretener y hacer disfrutar de un buen rato de lectura. Y a vosotros, ¿se os ocurre algún tópico muy recurrente que nos hayamos dejado en el tintero?

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