La influencia de la generación del 98 en la cultura española

  • Hablamos de cómo el contexto político y social de España de finales del siglo XIX se vio reflejado en las obras de los autores que conformaron la generación del 98.
  • Pío Baroja, Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu, Antonio Machado o Ramón María del Valle-Inclán, entre otros, conformaron este grupo de autores.

Tradicionalmente se ha denominado como la generación del 98 a todos aquellos escritores españoles que se vieron afectados por la grave crisis social y política que sacudió a España a finales del siglo XIX.

La derrota en la guerra hispano-estadounidense, así como la pérdida de las últimas colonias (Guam, Puerto Rico, Cuba y Filipinas), hizo que diversos ensayistas y poetas reflejaran en sus obras la tristeza, el pesimismo, y las esperanzas de que España se recuperase y aspirase a convertirse en lo que antaño fue.

Estos escritores nacieron en su gran mayoría entre las décadas de los años 60 y 70, y entre todos ellos, podemos encontrar figuras tan representativas como Pío Baroja, Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu, Antonio Machado o Ramón María del Valle-Inclán, entre otros. Muchos de ellos se vieron influenciados por la corriente política regeneracionista difundida por Joaquín Costa, que pretendía reparar la decadencia de España, a través del fomento de la educación (buscando erradicar el analfabetismo), acabando con el fraude electoral y político, e intentando llevar al país al progreso técnico, científico e industrial.

Estos escritores se caracterizaron por participar en multitud de reuniones, charlas y conferencias sobre política, cultura y sociedad, con la finalidad de intentar solucionar en la medida de lo posible, los problemas sociales que tan fuertemente sacudían los cimientos de aquella época. Durante este tiempo, muchas fueron las revistas científicas que vieron la luz, donde se divulgaban estudios y artículos de opinión de los diferentes autores.

La primera de ellas fue la conocida como Revista Contemporánea, fundada por José del Perojo, que contó con la ayuda de personajes y profesores ilustrados que permitieron a través de ella, implantar corrientes filosóficas y políticas europeas en España, rompiendo así con la filosofía tradicional instaurada por aquel entonces. Otra famosa revista fue la conocida como Germinal, donde también infinidad de autores y escritores reclamaban reformas progresistas y protestaban contra los valores clásicos establecidos.

Pero no solo a través de charlas, ensayos y artículos en revistas científicas podemos encontrar a estos genios de la generación del 98, ya que otras artes también se vieron influenciadas por esta corriente cultural. La pintura y la música también respondieron, (cada una a su manera), con diferentes manifestaciones artísticas y culturales que caminaban conjuntamente junto a las anteriores.

Por ejemplo, el gran músico Felipe Pedrell (1841-1922), a finales de los años 90, publicó un manifiesto llamado Por Nuestra Música, a la vez que publicó el Cancionero musical popular español. Este gran músico y compositor, influenció posteriormente a otros muchos músicos de la generación del 98, los cuales intentaron introducir un nacionalismo análogo al que se podía encontrar en las obras de los escritores coetáneos.

¿Y qué características recogen los escritos de todos estos autores?, ¿qué puntos poseen en común? Resulta que fueron muchas sus aportaciones a la cultura española así como los engranajes que permitieron que toda una generación marcase un hito en la historia de España. En primer lugar, estos autores demostraron un gran interés por los pueblos abandonados y olvidados de la península Ibérica, un interés por el lenguaje castellano antiguo, así como castizo y espontáneo. Además, estudiaron y resucitaron a los viejos mitos literarios españoles, así como el romancero literario.

En segundo lugar, crearon nuevos clásicos y géneros literarios. Con ellos aparecía la novela impresionista, más concretamente de la mano de Azorín, también la novela abierta y disgregada de Baroja, la novela teatral de Valle-Inclán, y los dramas filosóficos presentados por Unamuno.

En tercer lugar, rechazaron el realismo y su estilo elaborado y detallista, decantándose por un estilo de lenguaje más cercano y coloquial, más de la calle, con un marcado carácter impresionista, recuperando palabras tradicionales y castizas campesinas.

El pesimismo es una característica que les une a muchos de ellos. El pesimismo por ver en lo que se había convertido su patria, detalle que reflejan en muchas de sus obras. Al mismo tiempo, muchos comparten una visión triste y gris de España, que sin embargo, utilizan para inculcar cierto nacionalismo que aspire al resurgimiento de la nación en tres aspectos fundamentales: educación, progreso y cultura.

Estos autores, sin ninguna duda, supusieron una ruptura a nivel cultural, con la encontrada hasta el momento. Fue la subjetividad de sus escritos, lo que llevó a sus coetáneos así como a las generaciones posteriores, a valorar dichas aportaciones en el campo literario. La aportación académica y literaria de estos autores, ha supuesto que podamos conocer de primera mano, los pensamientos de estos genios de la generación del 98.

Laurall1812 / CC BY-SA

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